Frases célebres

martes, 14 de enero de 2014

LOS NADIES POR: EDUARDO GALEANO


Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los na-
dies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto
la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la
buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en
lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los na-
dies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se le-
vanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de
escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la
Liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica
Roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

domingo, 12 de enero de 2014

Que Rico Ser Pobre -documental


Si alguna vez te preguntaste que pasaría si dejaras todo, tu trabajo, tu familia, tu país y te fueras a un lugar completamente nuevo y desconocido aunque fuera sin dinero. Conoce a Abiud, el renuncio a su trabajo y se mudo de Mexico a España.
Que rico ser pobre” es un documental bastante interesante. En él podemos ver parte de la vida de Abiud Gutiérrez, quien renuncio a su trabajo en México para mudarse a España, ¿a hacer que?… un vagabundo profesional.
Ricardo Treviño, el director de “Que rico ser pobre” acompaño a Abiud 2 semanas por Ibiza y Barcelona, viviendo lo que el protagonista del documental ha vivido durante seis meses. Conseguir donde dormir todas las noches, ser espectador de absolutamente todo lo que sucede en las calles, el no saber que alimentos llevarse a la boca y sobretodo…emprender un viaje en el que lo material pasa a un segundo o tercer plano, ya que la filosofía de Abiud consiste en dejar a un lado lo material para experimentar la libertad total.
Abiud comenta el este documental algo muy cierto…cuando muramos nada nos llevaremos…él rompe con vicios y costumbres humanas a los cuales la gran mayoría de los seres humanos estamos acostumbrados, y por consiguiente, si dejas a un lado lo material, podras ser más agradecido con lo que tienes.  Abiud nos enseña verdaderamente …¡Que rico ser pobre!
Échenle un ojo al documental, el tiempo se les pasará volando. Que los disfruten.

La depresión es un "perro negro"


Un corto de animación que informa acerca de los síntomas y el tratamiento de la depresión.
  La Organización Mundial de la Salud financió un cortometraje animado llamado "Yo tengo un perro negro, su nombre es depresión". El film fue escrito e ilustrado por Matthew Johnstone quien ha publicado un libro con el mismo nombre. El perro negro es una metáfora de la depresión con la que aparentemente Winston Churchill llamaba a su propio cuadro depresivo.

viernes, 10 de enero de 2014

martes, 7 de enero de 2014

viernes, 3 de enero de 2014

Four Horsemen - Feature Documentary - Official Version


Four Horsemen es un documental independiente que revela cómo funciona realmente el mundo
 Sinopsis

FOUR HORSEMEN es un galardonado documental independiente que da pistas sobre cómo funciona realmente el mundo. Como nunca volveremos a los anteriores paradigmas, 23 pensadores internacionales, asesores del gobierno y Wall Street insiders rompen su silencio y explican la forma de establecer una sociedad moral y justa. Libre de la propaganda de los medios de comunicación, enciende el debate sobre la manera de marcar el comienzo de un nuevo paradigma económico en el mundo, lo que mejoraría notablemente la calidad de vida de miles de millones de personas.

miércoles, 1 de enero de 2014

Si los tiburones fueran hombres,traducción al español del pasaje de BERTOLD BRECHT "WENN DIE HAIFISCHE MENSCHEN WÄREN"

Metáfora escrita por Bertolt Brecht, incluída dentro de la colección de ochenta y siete relatos cortos "Historias del Señor Keuner" que Brecht escribió durante las décadas de los treinta y cuarenta, que son una manifestación directa del pensamiento más profundo del propio escritor.

  A través del Sr. Keuner, un alter ego del autor, Brecht practica el aforismo, la parábola o la moraleja, con reflexiones que subyacen a cualquier situación por anecdótica que parezca. Para Keuner lo aparente, en tanto que apariencia, también es real. Encontramos un personaje cuidado que practica un pensamiento de conducta, una disciplina emocional, y que nos aporta un sinfín de citas cuya utilidad no conoce la dimensión temporal. Sabiduría, amistad, justicia, voluntad, caridad, existencialismo, originalidad, fortaleza, carestía, patria, amor, éxito, hospitalidad, amabilidad, propiedad, incorruptibilidad, prensa, sistema... una innumerable amalgama de conceptos humanos más o menos abstractos son cuestionados y valorados para que el lector saque conclusiones de afirmaciones que sorprenden en su exposición.
Bertolt Brecht escribe con su particular enfoque crítico de la sociedad y del sistema en el que vive la misma

 traducción al español del pasaje de BERTOLD BRECHT "WENN DIE HAIFISCHE MENSCHEN WÄREN"
    
 
— Si los tiburones fueran hombres -preguntó al señor K. la hija pequeña de su patrona- ¿se portarían mejor con los pececitos?
— Claro que sí -respondió el señor K.-. Si los tiburones fueran hombres, harían construir en el mar cajas enormes para los pececitos, con toda clase de alimentos en su interior, tanto plantas como materias animales. Se preocuparían de que las cajas tuvieran siempre agua fresca y adoptarían todo tipo de medidas sanitarias. Si, por ejemplo, un pececito se lastimase una aleta, en seguida se la vendarían de modo que el pececito no se les muriera prematuramente a los tiburones. Para que los pececitos no se pusieran tristes habría, de cuando en cuando, grandes fiestas acuáticas, pues los pececitos alegres tienen mejor sabor que los tristes. También habría escuelas en el interior de las cajas. En esas escuelas se enseñaría a los pececitos a entrar en las fauces de los tiburones. Estos necesitarían tener nociones de geografías para mejor localizar a los grandes tiburones, que andan por ahí holgazaneando.
Lo principal sería, naturalmente, la formación moral de los pececitos. Se les enseñaría que no hay nada más grande ni más hermoso para un pececito que sacrificarse con alegría; también se les enseñaría a tener fe en los tiburones, y a creerles cuando les dijesen que ellos ya se ocupan de forjarles un hermoso porvenir. Se les daría a entender que ese porvenir que se les auguraba sólo estaría asegurado si aprendían a obedecer. Los pececillos deberían guardarse bien de las bajas pasiones, así como de cualquier inclinación materialista, egoísta o marxista. Si algún pececillo mostrase semejantes tendencias, sus compañeros deberían comunicarlo inmediatamente a los tiburones.
Si los tiburones fueran hombres, se harían naturalmente la guerra entre sí para conquistar cajas y pececillos ajenos. Además, cada tiburón obligaría a sus propios pececillos a combatir en esas guerras. Cada tiburón enseñaría a sus pececillos que entre ellos y los pececillos de otros tiburones existe una enorme diferencia. Si bien todos los pececillos son mudos, proclamarían, lo cierto es que callan en idiomas muy distintos y por eso jamás logran entenderse. A cada pececillo que matase en una guerra a un par de pececillos enemigos, de esos que callan en otro idioma, se les concedería una medalla de varec y se le otorgaría además el título de héroe.
Si los tiburones fueran hombres, tendrían también su arte. Habría hermosos cuadros en los que se representarían los dientes de los tiburones en colores maravillosos, y sus fauces como puros jardines de recreo en los que da gusto retozar. Los teatros del fondo del mar mostrarían a heroicos pececillos entrando entusiasmados en las fauces de los tiburones, y la música sería tan bella que, a sus sones, arrullados por los pensamientos más deliciosos, como en un ensueño, los pececillos se precipitarían en tropel, precedidos por la banda, dentro de esas fauces.
Habría asimismo una religión, si los tiburones fueran hombres. Esa religión enseñaría que la verdadera vida comienza para los pececillos en el estómago de los tiburones.
Además, si los tiburones fueran hombres, los pececillos dejarían de ser todos iguales como lo son ahora. Algunos ocuparían ciertos cargos, lo que los colocaría por encima de los demás. A aquellos pececillos que fueran un poco más grandes se les permitiría incluso tragarse a los más pequeños. Los tiburones verían esta práctica con agrado, pues les proporcionaría mayores bocados. Los pececillos más gordos, que serían los que ocupasen ciertos puestos, se encargarían de mantener el orden entre los demás pececillos, y se harían maestros u oficiales, ingenieros especializados en la construcción de cajas, etc. En una palabra: habría por fin en el mar una cultura si los tiburones fueran hombres.